miércoles, 1 de agosto de 2012

La Prostitución


La prostitución es una anomalía social que ocasiona efectos y consecuencias negativas dentro de la sociedad y su impacto social cada día construye una mayor preocupación. Desde sus propios inicios los investigadores debieron luchar contra una larga tradición científica que consideraba la ‘ramería’ como una manifestación consustancial a la naturaleza humana. No es posible realizar un acercamiento comprensivo de fenómenos sumamente complejos como la prostitución y sin tomar en cuenta la complejidad de los fenómenos sociales, en especial de la misma sexualidad. Pero es preciso distinguirlas desde el comienzo para no condenarlas de igual manera como atentados al bien social y moral.
Prostitución, también conocida con el nombre de meretricio es la prestación habitual de una persona a prestaciones sexuales a cambio de un pago. La prostitución venal era antes un acto religioso, se practicaba en el templo de la diosa del amor y primitivamente el dinero ingresaba en la arcas del templo. Inicialmente se hace una referencia al ejercicio de la prostitución en el Cercano Oriente, partiendo de Mesopotamia. Los primitivos mesopotámicos ofrecen los rastros de la prostitución que marcó a todas las demás civilizaciones de la humanidad. En un primer momento el servicio sexual era hospitalario, es decir, algo más de lo que podía disponer un viajero cansado de la casa del huésped, sin que tuviera que pagar por esto.
En 1990 se realizó una investigación entre 914 prostitutas de la Ciudad de México y se encontró que el 46.4% tenían de 16 a 24 años y el 40.5% del 25 a 34 años; su promedio de escolaridad era de 5 años. Aunque el 8% eran profesionistas y el 2% contaba con postgrado; el 61.7% era soltera; el 77% tenían hijos; el 51.9% pertenecía al nivel socioeconómico bajo, el 27% al medio y el 21.1% al medio alto; predominaban las que tenían de 3 a 4 dependientes económicos (32.1%) y dos dependientes económicos (27.3%). Entre 1992 y 1993 se realizó un estudio en la Ciudad de México a 2641 prostitutas, de las cuales el 80% inició relaciones sexuales entre los 12 y 18 años; el 68.23% cobró por primera vez entre los 15 y 24 años, el número de clientes por día fue de 1 a 5 en el 83.9%; trabajaba en la calle el 47.6% en bares y clubes en 40.2%, en hoteles el 6%, en burdeles el 0.7% y las ‘call girls’ constituían el 1%. En cuanto a los clientes el 48.6% eran de 21 a 40 años y el 60% eran casados.
La prostitución se da por varias razones: falta de recursos económicos, ausencia de valores inculcados y la moral, bajo nivel educativo, desintegración familiar, sentimientos de abandono e inferioridad, incapacidad de establecer relaciones satisfactorias y heterosexuales, deficiencia moral, entre otras.
 Esto trae como consecuencia: enfermedades venéreas (SIDA, Herpes vaginal, Gonorrea, etc.), conllevan a adicciones como drogadicción y alcoholismo, precipita la debilidad mental, rechazo social, infracción a la ley, embarazos no deseados, familias desintegradas.
En la actualidad 13 estados de la República reglamentan la prostitución: Aguascalientes, Baja California Sur, Coahuila, Colima, Chiapas, Durango, Guerrero, Hidalgo, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, Sinaloa y Zacatecas.
La pobreza es en gran parte de los casos, el punto de partida para que una persona llegue a la condición de Tasa de Desempleos Cesantes. El mayor número de menores, adolescentes y jóvenes prostituidos proviene de los estragos bajos de la sociedad. La violación y otras formas de abusos sexual son una de las causas comunes para que las personas opten por el camino a la prostitución y de ésta no están libres varones ni mujeres. Son frecuentes los casos en que los niños se ven sometidos además de las agresiones, a los abusos sexuales por parte de su padre, el padrastro, familiares cercanos o desconocidos. Lo anterior implica a muchos niños verse expuestos a una iniciación sexual precoz, a relaciones incestuosas, a los riesgos de una maternidad temprana y a la incorporación a la prostitución, lo que ocasiona su discriminación social y marginación. Para las mujeres prostituidas, la maternidad supone una responsabilidad enorme y a la vez una razón de vivir. En ocasiones la ninfomanía lleva a la prostitución. Sus causas son muy diversas: la falta de cariño paterno en la infancia, neurosis, trastornos hormonales, debilidad mental, etc.
Debido a su actividad, la prostituta generalmente es rechazada por la sociedad. Su ocupación no es reconocida como trabajo y no goza de las prestaciones, derechos y obligaciones que la sociedad ha creado para las distintas actividades económicas. Se le señala como persona transgresora de las normas sociales. En consecuencia, se le margina socialmente. A causa de la posición que adopta la sociedad ante la prostituta, ésta puede ser considerada como desviada social, y su estudio puede ser realizado bajo el enfoque de la sociología de la desviación.